Ideas de regalo
Comprar una estrella: lo que hay que saber, y una alternativa muy real
Comprar una estrella o ponerle nombre es un regalo popular, pero esos nombres no tienen ningún valor oficial. Cómo se nombran realmente las estrellas, y por qué un iceberg real, seguido por satélite, es una alternativa original.
No se puede comprar una estrella ni ponerle oficialmente nombre a una estrella. Según la Unión Astronómica Internacional (UAI), el único organismo autorizado para nombrar los objetos celestes, los «nombres» que venden algunas empresas no tienen ningún valor oficial, y los astrónomos no los utilizan. Eso no significa que este regalo no tenga valor sentimental. Pero si buscas un regalo simbólico vinculado a algo real y que se pueda seguir, adoptar un iceberg es una alternativa original: un objeto muy real, aquí en la Tierra, cuya posición y evolución se pueden conocer.
¿Cómo se nombran realmente las estrellas?
La Unión Astronómica Internacional
Fundada en 1919, la Unión Astronómica Internacional reúne a astrónomos profesionales de todo el mundo. Es ella la que fija las reglas para nombrar planetas, lunas, asteroides, cráteres y estrellas.
Números en lugar de nombres
La gran mayoría de las estrellas no tiene nombre, sino una designación en un catálogo: una combinación de letras y números que indica en qué catálogo figura y dónde se encuentra. Es práctico para los astrónomos, que registran miles de millones de estrellas.
Unos pocos cientos de nombres oficiales
Solo unos pocos cientos de estrellas tienen un nombre oficial reconocido por la UAI. En su mayoría son nombres tradicionales, heredados de la Antigüedad o de la astronomía árabe medieval, como Sirio, Betelgeuse o Aldebarán. La UAI creó un grupo de trabajo especial para catalogarlos, y a veces ha organizado concursos públicos para nombrar exoplanetas y sus estrellas, sin cobrar nunca por las propuestas.
Lo que dice la UAI de los nombres que se venden
La UAI indica claramente que algunas empresas ofrecen, a cambio de dinero, dar un nombre a una estrella, pero que esos «nombres» no tienen ninguna validez formal ni oficial. Solo se registran en el registro privado de la empresa que los vende.
Por qué este regalo gusta igualmente
Eso no es motivo para despreciar este regalo. Lo que la gente regala no es un título oficial, sino un símbolo: una luz en el cielo asociada a una persona querida, a un nacimiento o a un recuerdo. Mucha gente lo sabe y aprecia el gesto por lo que es.
La verdadera pregunta es: ¿qué símbolo elegir, y en qué se apoya?
Un iceberg: una alternativa muy real
Un objeto real que se puede seguir
Un iceberg del catálogo de Mon Iceberg existe de verdad: figura en los informes públicos del U.S. National Ice Center, para la Antártida, o de la International Ice Patrol, para el Iceberg Alley. Su posición, sus dimensiones y su superficie proceden de esos datos, y algunas fichas ofrecen una imagen de satélite.
Una historia que evoluciona
Una estrella parece inmutable a escala de una vida humana. Un iceberg, en cambio, deriva, se fragmenta y acaba fundiéndose. Es un objeto vivo, cuya historia se puede contar, como la de A23a, el mayor iceberg del mundo, seguido durante cuarenta años.
Un símbolo con sentido hoy
El deshielo es una de las señales más visibles del calentamiento global. Regalar un iceberg es regalar un vínculo concreto con esa realidad, y un motivo para interesarse por ella.
La misma honestidad
Como en el caso de una estrella, adoptar un iceberg es simbólico: no otorga ningún derecho de propiedad. El hielo del océano Austral está sujeto al Tratado Antártico. Lo decimos claramente en la web y en el certificado.
Estrella o iceberg: la comparación
- El objeto en sí: ambos existen de verdad; un gran iceberg se ve además en las imágenes de satélite, y su posición se publica con regularidad.
- Seguimiento: una estrella no cambia a escala humana; un iceberg deriva y evoluciona, con posibles noticias cada año.
- Valor oficial del nombre: ninguno en ambos casos. En el caso de un iceberg, no lo rebautizamos: conserva su nombre oficial (por ejemplo, D15A), y es el certificado el que lleva el nombre de la persona.
- Sentido: una estrella evoca la eternidad; un iceberg evoca la fragilidad del planeta y la urgencia climática.
- Precio: de 19,99 € a 39,99 € por un iceberg, según su tamaño.
Iceberg D15A
Antártida · 3037 km² · 94 × 41 km
desde 39,99 €
Iceberg B22A
Antártida · 1229 km² · 54 × 46 km
desde 39,99 €
Iceberg A81
Antártida · 1221 km² · 52 × 46 km
desde 39,99 €
Iceberg C36
Antártida · 848 km² · 43 × 30 km
desde 29,99 €
Iceberg IIP 20014
Iceberg Alley · 16 avistamientos en 2021
desde 19,99 €
Iceberg IIP 20092
Iceberg Alley · 14 avistamientos en 2021
desde 19,99 €
Cómo regalar un iceberg
- Elige un iceberg en el catálogo: un gigante de la Antártida o un iceberg del Iceberg Alley.
- Indica el nombre que figurará en el certificado y un mensaje personal.
- Elige regalarlo de inmediato o en una fecha concreta: el certificado se enviará por correo electrónico ese día.
- Recibe al instante el certificado en PDF, listo para imprimir.
Para conocer todos los detalles, consulta nuestra página Regalo insólito: regalar un iceberg real.
Elegir un iceberg para regalarCertificado PDF inmediato · envío en la fecha que elijas · desde 19,99 €
Preguntas frecuentes
¿Se puede comprar de verdad una estrella?
No. Nadie puede poseer una estrella, y los nombres que venden algunas empresas no están reconocidos por la Unión Astronómica Internacional, la única autorizada para nombrar los objetos celestes.
¿Es oficial el nombre de una estrella comprada?
No. Solo se registra en el registro privado de la empresa que lo vende. Los astrónomos no lo utilizan.
¿Se puede poseer un iceberg?
Tampoco. La adopción de un iceberg es simbólica. En cambio, el iceberg es real y se sigue gracias a datos públicos, y el certificado lleva el nombre de la persona a la que se lo regalas.
¿Qué regalo simbólico hacer por un nacimiento?
Adoptar un iceberg a nombre del bebé es una idea original: se le podrá contar la historia de su iceberg y despertar su interés por el clima.