Actuar cada día · consejo n.º 4
Calentar tu casa a 19 °C: ahorrar energía sin pasar frío
La calefacción representa la mayor parte de la energía consumida en una vivienda. Según la ADEME, bajar la temperatura un grado reduce el consumo de calefacción alrededor de un 7 %. Guía práctica para un invierno cómodo y sobrio.
Según la ADEME, la agencia francesa de transición ecológica, la calefacción representa alrededor de dos tercios de la energía consumida en una vivienda en Francia. Es, por tanto, lo primero en lo que actuar en casa. La regla básica es sencilla: calentar las estancias de día a 19 °C y los dormitorios algo menos. Según la ADEME, cada grado menos reduce el consumo de calefacción alrededor de un 7 %. Pero la temperatura es solo una parte de la respuesta: la programación, la ventilación, el aislamiento y la elección del sistema de calefacción cuentan igual.
Por qué la calefacción pesa tanto
El invierno es largo
En la Francia metropolitana, la temporada de calefacción suele durar varios meses, a menudo de octubre a abril. Durante todo ese tiempo hay que compensar continuamente el calor que se escapa de la vivienda por las paredes, el tejado, las ventanas, el suelo y la renovación del aire.
Los combustibles fósiles
Gran parte de las viviendas francesas aún se calientan con gas o gasóleo. Quemar estos combustibles fósiles libera CO₂. Una vivienda mal aislada con calefacción de gasóleo puede emitir varias toneladas de CO₂ al año. La calefacción eléctrica emite mucho menos en Francia, porque allí la electricidad procede en gran parte de la energía nuclear y de las renovables, pero sigue siendo cara y sobrecarga la red en las olas de frío.
Las fugas de calor
En una vivienda antigua sin rehabilitar, buena parte del calor se escapa por el tejado, las paredes y las ventanas. Subir la calefacción solo alimenta esas fugas.
Qué dicen los datos
- 19 °C en las estancias de día: es la temperatura recomendada por la ADEME durante el día, cuando estás en casa. La normativa energética francesa fija además un límite medio de 19 °C para la calefacción de viviendas y locales.
- De 16 a 17 °C por la noche y en los dormitorios: se duerme mejor con fresco, y bajo un edredón una temperatura más baja es perfectamente cómoda.
- Alrededor de un 7 % de ahorro por grado: según la ADEME, bajar el termostato 1 °C reduce el consumo de calefacción alrededor de un 7 %. Pasar de 21 °C a 19 °C supone un ahorro del orden del 14 %, en la factura y en las emisiones.
- Hasta un 10 % más con la programación: según la ADEME, un termostato programable que baja automáticamente la temperatura por la noche y cuando no hay nadie permite ahorrar hasta alrededor de un 10 % adicional.
Cómo hacerlo en la práctica
1. Ajustar la temperatura adecuada, estancia por estancia
- Salón y despacho: 19 °C cuando estés.
- Dormitorios: de 16 a 17 °C.
- Baño: algo más cálido, solo en el momento de usarlo.
- Estancias sin uso: calefacción al mínimo, en modo antiheladas si no se utilizan.
Lo que cuenta es la media de la vivienda: una estancia puede estar algo más caliente si otras lo están menos.
2. Programar la calefacción
Un termostato programable o conectado baja automáticamente la temperatura por la noche y durante tus ausencias, y la vuelve a subir antes de que llegues. Para una ausencia de varios días, pon el modo antiheladas (unos 8 °C). En una vivienda muy mal aislada, no hace falta apagar del todo la calefacción para una ausencia corta, porque podría aparecer humedad: basta con un ajuste bajo.
3. Ventilar con inteligencia
Ventilar es imprescindible para la salud y para evitar la humedad, que hace que el aire se sienta más frío y favorece el moho. El método correcto: abrir las ventanas de par en par entre 5 y 10 minutos al día, con la calefacción apagada en esa estancia, en lugar de dejar una ventana entreabierta durante horas. Nunca tapes las entradas de aire ni las rejillas de ventilación.
4. Mantener el calor dentro
- Cierra persianas y cortinas al anochecer.
- No pongas muebles ni cortinas delante de los radiadores.
- Coloca burletes en las puertas y juntas en las ventanas que dejan pasar el aire.
- Limpia el polvo de los radiadores y haz revisar tu caldera cada año, como exige la ley francesa para las calderas.
5. Vestirse para el invierno
Un jersey, unos calcetines gruesos o una manta en el sofá permiten estar a gusto a 19 °C. Es el gesto más sencillo y barato.
6. Pensar en el aislamiento y en la aerotermia
Si tu vivienda está mal aislada, ahí están las mayores ganancias. Aislar el desván o la cubierta, a menudo lo más barato y rentable, después las paredes, y sustituir las ventanas más antiguas puede reducir mucho el consumo. Cambiar una caldera de gasóleo o de gas por una bomba de calor (aerotermia) o una red de calor reduce además las emisiones por kilovatio hora.
En Francia existen ayudas públicas para financiar estas obras, y el servicio público France Rénov' ofrece asesoramiento gratuito e independiente para preparar el proyecto. Muchos otros países tienen programas similares. Si vives de alquiler, háblalo con el propietario: en Francia, las viviendas que más energía consumen están sujetas a obligaciones progresivas de rehabilitación.
Ideas falsas que conviene evitar
- «Apagar la calefacción y volver a encenderla a tope consume más que dejarla encendida.» En la mayoría de los casos es falso: bajar la temperatura durante una ausencia siempre ahorra energía. Solo hay que evitar bajar demasiado en una vivienda húmeda.
- «La calefacción eléctrica no contamina.» En Francia emite poco CO₂, pero pesa en la factura y en la red eléctrica en invierno. Ahorrar electricidad sigue siendo útil.
- «A 19 °C, seguro que se pasa frío.» La sensación térmica también depende de la humedad, de las corrientes de aire y de la temperatura de las paredes. Una vivienda bien ventilada y sin corrientes es cómoda a 19 °C.
En resumen
- La calefacción representa alrededor de dos tercios de la energía consumida en una vivienda.
- 19 °C en las estancias de día y de 16 a 17 °C en los dormitorios: es la recomendación de la ADEME.
- Cada grado menos reduce el consumo de calefacción alrededor de un 7 %.
- Programación, ventilación corta, persianas cerradas por la noche y, cuando sea posible, aislamiento: son los gestos que más cuentan.